El lugar donde quiero estar, pero que aún no conozco

Ahí estaba, sentada en la playa y ni siquiera era capaz de alzar la vista para ver el horizonte. Lo único que me mantenía en calma era hundir los dedos de mis pies en la arena para luego volver a sacarlos a la superficie. Algunos placeres de la vida son realmente curiosos y adictivos, pues pude estar con ese jueguecito durante unos quince minutos y ni los pinchazos de los pedacitos de conchas y piedras que mis pies encontraban a su paso me impidieron seguir bailando con la arena.

De pronto la batería de mi reproductor murió y con ella el silencio. Un segundo bastó para darme cuenta de que no estaba sola, sino más bien rodeada por cientos de sombrillas, rastrillos, cubos, palas, tumbonas, y por supuesto personas, entre las cuales encontré la mirada de mi amiga que al parecer llevaba un rato llamándome desde la orilla para que me uniese al chapuzón con el resto, probablemente preguntándose extrañada por qué permanecía allí con la vista puesta en mis pies como si me hubiese vuelto loca. Sin embargo, para mí los locos eran los demás, y yo la que intentaba mantener cuerda cada parte de mí que aún quedaba intacta. 

Estaban locos porque tomaban decisiones como quien toma una bocana de aire. La vida ya no era unidireccional, sino que se presentaba como una ciudad de calles infinitas y yo seguía mirando desde la mirilla de la puerta, sin atreverme siquiera a abrirla para tomar la primera calle. Volví a mirar la arena envolviendo mis pies, donde cada grano era una de esas posibilidades y yo me sentía cómoda teniéndolas todas a mi alcance, sin tener que elegir.

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Ir al agua o quedarme en la toalla, esa era la decisión que tenía que tomar en ese momento, y en mi cabeza sólo podía pensar que quizá no quisiera ninguna de las dos cosas porque soy más de montaña. Estaba asustada. A mi lado un niño excavaba con su pala tan profundo que desee que ese hoyo se convirtiese en un portal que me teletransportase a otro lugar, pero ni siquiera conocía el lugar en el que quería estar. Estaba realmente asustada.

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