Siempre me he descrito como una persona que sueña despierta

Miré a mi alrededor y todo lo que podía ver era de un color verde intenso. La luz del sol caía indicándome que estaba atardeciendo. De fondo oí el agua bajar, seguramente habría un riachuelo cerca. Me orienté, a pesar de mi falta de agudeza auditiva, hasta dar con el riachuelo. Me acerqué todo lo que pude sentándome en la orilla. Hundí mi mano en el agua, acostumbrándome al frío primero y jugando después, haciendo formas con mis dedos. No había señal de que hubiese otro ser humano cerca, y sin embargo no me sentía sola en absoluto. Con el sonido de los pájaros, el roce de las ramas causado por la pequeña brisa y los últimos rayos de sol me tumbé de nuevo en la hierba y respiré profundamente llenando mis pulmones con aquella paz inmensa. Mi mano aún permanecía mojada, eso me hizo sonreír.
De pronto desperté. Durante unos segundos permanecí desorientada, hasta que me situé. Estaba en el mismo prado con el que acababa de soñar. Una pequeña parte de mí entristeció, pues en ese mismo momento me di cuenta de que hay personas que no recuerdan lo que sueñan, y solo unos pocos vivimos soñando.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>