Un rayito de sol entre las nubes

Es verdad que en los dos últimos meses casi he pasado el mismo tiempo en Londres que en Madrid, pero aún así no puedo evitar que me sigan doliendo las despedidas, o que sienta que parte de lo que soy, o parte de lo que fui se queda en cada vuelo.

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Entiéndeme, no soy una chica con un gran espíritu patriótico. Claro que me gusta el jamón, la siesta y el sol, sin embargo, no me siento ligada a un sitio en concreto. Y es que cuando digo que me duele irme de España no estoy hablando de dejar su cultura, estoy hablando de dejar allí mi familia, mis amigos, mi novio, mis calles, mi casa…en definitiva, mi zona de confort en la que estoy a gusto, como cuando te tumbas en el sofá o en la cama y te arropas hasta arriba, calentito, protegido.

Lo curioso es que a veces echo de menos las cosas que en España odiaba. Por ejemplo, en España yo era la chica educada y silenciosa que se sentaba en un rincón del tren y escuchaba música con sus cascos y a quien incordiaba el/la típico/a cani de barrio escuchando música a través de los altavoces del móvil; aquí yo soy la ruidosa, porque el metro de Londres es como un metro fantasma, nadie habla, nunca, bajo ninguna circunstancia, así que los primeros días yo iba tranquilamente con mi música y notaba que la gente me miraba, como si hiciera algo malo. Al final caí, llevaba la música al máximo volumen (como en España cuando intentaba evitar que el “chunda chunda” de aquel cani se introdujera en mi cerebro), un volumen excesivo para el continuo silencio de Londres. Cuánto echo de menos a los canis que me hacen sentir como en casa.

Creía que la ausencia de sol no iba a ser un problema, pero despertarse en un lugar extraño y que pase todo el día lloviendo no ayuda mucho a sonreír. Si tienes un mal día echas de menos todo, simplemente tomarte un café con alguien o salir a dar una vuelta por los lugares que conoces. Es graciosa la forma en la que funciona la mente, ya que sólo por el hecho de saber que estás lejos el significado de cualquier cosa se multiplica por mil (recibir un mensaje, una foto o un audio por Whatsapp, hacer una llamada, no poder tener un abrazo cuando lo necesitas…). Por suerte, suelo sacar unos minutitos al día para recordarme el porqué estoy aquí, lo que estoy haciendo o lo que voy a conseguir (o creo que voy a conseguir). Quien sabe si algún día sentiré nostalgia de esta ciudad que ahora resulta tan fría.

Comentarios (2)

  1. Eva

    Todos los que hemos estado fuera alguna vez lo entendemos. Pero es por una buena causa! y lo conseguirás! Un beso María! Eva

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  2. Maria Escribano (Publicaciones Autor)

    Eso espero, mientras haya fuerzas e ilusión! Un besito!

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