Vivir observando cada piedra del camino

Se encontraba en medio de un bosque con las manos atadas a una cuerda. Había un tráfico constante de personas, todas tomaban el mismo sendero y él perdía saliva en cada uno de los transeúntes suplicando que le soltaran.

Habrían pasado cientos, quizá miles hasta que un anciano se detuvo.

- ¿Qué quieres?
– Desátame, por favor.
– ¿Para qué?
– Es obvio, quiero ir donde va todo el mundo.
– ¿Y qué hay ahí?
– No lo sé.
– ¿Y por qué quieres ir?
– Porque todo el mundo coge ese camino.
– Vaya argumento más estúpido.
– ¿Por qué?
– Hay 4 caminos y tú decides coger uno que no sabes dónde va, ni si te gustará sólo porque es donde van todas las personas que pasan por aquí.
– Creo que es lo más lógico. No puede ser malo si todo el mundo va en esa dirección.
– Siguiendo tu razonamiento puede que en un principio alguien decidiera andar en esa dirección sin conocer el camino. Quien venía detrás pensó que si el primero lo hacía significaba que era el camino correcto, y mucho tiempo después aquí estás tú.
– Puede, pero ¿vas a soltarme o qué?
– Si te hubieses parado un momento a observar lo que te rodea te habrías dado cuenta de que la cuerda no está atada a ningún sitio, por lo tanto lo único que te retiene aquí eres tú mismo.

El joven miró hacia atrás y comprobó que el anciano tenía razón, la cuerda estaba suelta.

- Espero que encuentres lo que buscas allí donde va todo el mundo, si es que buscas algo. En cualquier caso si subes a ese árbol podrás ver dónde te lleva cada sendero.

Dicho esto el anciano tomó un camino diferente a los demás, mientras nuestro amigo subía al árbol.

- ¡Eh, abuelo! Todos los caminos van a parar al mismo sitio- chilló desde lo alto del árbol.
- Ya lo sé.
- Si tan listo eres ¿por qué has elegido entonces el más largo?
- Porque es el más bonito, y no tengo prisa por llegar.

Comentarios (2)

  1. Javier

    Bonita y original reflexión sobre la manera de actuar de las personas, sobre todo en la actualidad, cuando se trata de tomar “nuestras propias decisiones” y buscar nuestro lugar en el mundo. Aquí se muestra como puede jugar con nuestra personalidad nuestra propia mente, muchas veces por prejuicios y otras por “el que dirán” nos adaptamos a una vida sencilla pero que carece de sentido realmente para nosotros. Vive tu propia vida, no la de los demás.

    Me gusta como escribes María, no abandones nunca esta afición.

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    1. Maria Escribano (Publicaciones Autor)

      Muchas gracias Javier, aunque a veces lo descuido, leer comentarios como el tuyo me hacen continuar escribiendo cada día. Espero que sigas leyéndome y sobre todo que te sientas identificado con lo que publique. ^^

      Responder

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